La famosa ley de tercios aplica en algo más que la fotografía

Si eres un usuario asiduo de la cámara de tu teléfono, seguro te has encontrado en algún punto con una cuadrícula a la hora de tomar fotos con una app dedicada. Si eres ya un dinosaurio de los gadgets, tal vez recuerdes que las cámaras digitales point and shoot a veces tenían por default esa cuadrícula. 

¿Sabes para qué es? 

Esta cuadrícula nos ayuda, al menos a los principiantes, a lograr la famosa regla de los tercios en fotografía. Es algo que nos facilita imaginar a nuestra fotografía en nueve zonas del mismo tamaño, posible gracias a dos líneas verticales y dos horizontales. En total, cuatro líneas para nueve zonas.

El objetivo es tener imágenes correctamente equilibradas para atraer la atención, siendo una regla primordial de la composición fotográfica (y, descubriremos más adelante, del diseño y los contenidos en general). Su origen parte del esfuerzo de simplificar las proporciones de la sección áurea, que se base en la calma y atracción que al mismo tiempo nos dan ciertas bellezas naturalez como las hojas de los árboles o los caracoles.

El uso de las dichosas 9 cuadrículas, 4 líneas, proporción aúrea y la ley de tercios, no se limita a las imágenes estáticas sino que aplica en la composición de las mejores escenas del cine o incluso en algo tan aparentemente rígido como una buena presentación a inversores.

¿Cómo es posible todo esto y cómo podemos empezar a respetar la ley de tercios? Vamos por partes.

Hablemos de composición: es la disposición de elementos dentro del cuadro. O en palabras llanas: todo aquello que alcanzas a ver con el visor de tu cámara a la hora de capturar una imagen.

Es toda una elección: si usas una buena cámara (o al menos una apta para uso profesional), tienes elementos enfocados, otros desenfocados, lo que va entrar, lo que no. Todo esto construye un mensaje.

Con esto claro, comprendamos además que la ley de tercios es la versión simple de aquello que vuelve atrayente las formas de la naturaleza, como una flor, una gota de agua cayendo a un estanque o hasta el pelo de ciertos animales. 

 ¿Recuerdas las 4 líneas que forman los 9 puntos? Cada cruce es una posibilidad, entonces, de lograr una imagen atrayente. Simplemente veamos los ejemplos adjuntos a este párrafo.

La chica de la playera amarilla es el foco de nuestra atención y si recuerdas los nueve cuadros, te podrás dar cuenta que está junto en la intersección derecha.

De hecho, la chica está exactamente en la misma parte que el faro de la foto que acompaña el ejemplo siguiente, la cual tiene las cuatro líneas que forman los 9 cuadros.

Algunas teorías dictan que podemos usar con cierta flexibilidad la regla, y adaptarla a cada escena, guardando más bien como guía esta referencia.

Y es que, piénsalo así: ¿verdad que ambos ejemplos serían muchísimo menos atractivos si estuviera centrado el objeto de la fotografía?

 

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